CAIFANES
Caifanes fue una banda de rock mexicana liderada por Saúl Hernández. Fue un elemento importante en el renacimient
o de la escena rockera de su país a finales de los ochenta, en que los grupos comenzaron a promoverse en los medios y ganaron mercado frente al pop. Para muchos se trata del grupo mexicano más representativo de los noventa.
o de la escena rockera de su país a finales de los ochenta, en que los grupos comenzaron a promoverse en los medios y ganaron mercado frente al pop. Para muchos se trata del grupo mexicano más representativo de los noventa.Aunque en un principio la música de Caifanes parecía ser simplemente una versión en español de la música de The Cure, la inclusión de «La negra Tomasa» en el repertorio del grupo no era casual: Hernández y Romo tienen raíces en colonias populares de la ciudad de México. Sin embargo, Caifanes no volvió a apropiarse tan marcadamente de un estilo musical distinto del rock; por el contrario, incorporó elementos de la música popular mexicana en el esquema general de éste.
Si bien en El diablito la mayor parte de las canciones puede ser calificada simplemente como rock, las letras comienzan a tomar elementos populares (como la integración total del dicho «De noche todos los gatos son pardo
s» en la canción homónima) y con «La célula que explota» se marca en gran medida el estilo clásico de Caifanes: letras demandantes y poéticas y música a caballo entre el rock y la música mexicana. La presencia de Alejandro Marcovich, a partir de este disco se vuelve fundamental en el sonido del grupo, a tal grado que para muchos fanáticos la diferencia principal entre Caifanes y Jaguares consiste en el estilo del guitarrista.
«La célula que explota» construida como una balada rock con arreglos de mariachi, es la primera de una serie de amalgamas. En El silencio las fusiones tocan de nuevo la música con una fuerte cadencia rítmica que en México se tilda de guapachosa («Nubes», «Hasta morir», «Para que no digas que no pienso en ti»), pero también la banda («Piedra»), e incluso aparece una versión de un son veracruzano, «Mariquita», donde se combinan las tradicionales jaranas con las guitarras eléctricas de Marcovich. Por último, en El nervio del volcán experimentaron con rítmicas indígenas («Afuera»), dieron un toque de bolero a las percusiones de «Ayer me dijo un ave» y construyeron «La llorona» sobre el vals tradicional del mismo nombre.
Si bien en El diablito la mayor parte de las canciones puede ser calificada simplemente como rock, las letras comienzan a tomar elementos populares (como la integración total del dicho «De noche todos los gatos son pardo
s» en la canción homónima) y con «La célula que explota» se marca en gran medida el estilo clásico de Caifanes: letras demandantes y poéticas y música a caballo entre el rock y la música mexicana. La presencia de Alejandro Marcovich, a partir de este disco se vuelve fundamental en el sonido del grupo, a tal grado que para muchos fanáticos la diferencia principal entre Caifanes y Jaguares consiste en el estilo del guitarrista.«La célula que explota» construida como una balada rock con arreglos de mariachi, es la primera de una serie de amalgamas. En El silencio las fusiones tocan de nuevo la música con una fuerte cadencia rítmica que en México se tilda de guapachosa («Nubes», «Hasta morir», «Para que no digas que no pienso en ti»), pero también la banda («Piedra»), e incluso aparece una versión de un son veracruzano, «Mariquita», donde se combinan las tradicionales jaranas con las guitarras eléctricas de Marcovich. Por último, en El nervio del volcán experimentaron con rítmicas indígenas («Afuera»), dieron un toque de bolero a las percusiones de «Ayer me dijo un ave» y construyeron «La llorona» sobre el vals tradicional del mismo nombre.